viernes, 7 de febrero de 2014

Miradas críticas ...



 Thania Paffenholz, en su libro Civil society and peacebuilding: A critical assessment  (Sociedad civil y construcción de paz: un análisis crítico) analiza el papel la sociedad civil en la construcción de la paz. Con base en un estudio comparativo Paffenholz señala que si bien en años recientes las iniciativas de la sociedad civil  han tomado mayor protagonismo tanto en la academia como en la práctica,  no existe evidencia concreta que demuestre su valor transformador. En otras palabras, solo através de las negociaciones de alto nivel entre actores concretos, es posible alcanzar la paz. Las demás iniciativas contribuyen a consolidar estas decisiones, pero más allá de eso, no es mucho lo que pueden hacer. Igualmente, llama la atención sobre la glorificación de tales iniciativas, ya que se asume que por venir de sociedad civil, son inherentemente buenos. Por el contrario, en muchas ocasiones, contribuyen al perpetuación de situaciones de inequidad y desconocimiento de derechos fundamentales. El ejemplo de la promoción y defensa de los derechos de las mujeres y los niños es un ejemplo.  A nombre de la tradición se impiden o retrasan cambios fundamentales para la protección de estos grupos vulnerables.

El análisis de Paffenholz es un llamado de alerta que los colombianos deberíamos tener encuenta. Nos enorgullecemos del gran número de iniciativas y actividades, pero no analizamos críticamente si realmente están cumpliendo algún cambio significativo. Qué transformaciones concretas han realizado? Han logrado algún cambio en las relaciones de poder? Han convocado por igual a individuos y organizaciones de diferentes sectores de la sociedad? Qué tipo de relaciones están creando? Cuál es su teoría del cambio?

Agunos practicantes señalan que el movimiento por la paz en Colombia está de capa caida. Plataformas de la sociedad civil que iniciaron con impulso, poco a poco han perdido su relevancia e incidencia. Las razones  son innumerables: diferencias ideológicas, competencia  por acceso a recursos, celos, desconfianza, falta de coordinación y comunicación, exclusión, falta de visión estratégica a largo plazo, y las modas temáticas, son algunas de ellas. Es irónico que iniciativas que dicen trabajar por la democracia y la promoción del diálogo sean incapaces de hablar entre ellos.

Se podría argumentar que  las misma dinámicas de la violencia en Colombia han permeado estas iniciativas. Es un círculo vicioso el cual es difícil de superar. Es posible. Lamentablemente no se cuenta con información confiable para abordar esta problemática, pues la investigación para la paz en Colombia es aún inicipiente. Solo pocas organizaciones realizan análisis serios y sólidos en temas de paz. El Programa por la Paz del CINEP es uno de ellos. Académicos como Mauricio García, Fernando Sarmiento, Esperanza Hernández, Álvaro Villarraga y Alejo Vargas, son ejemplos de algunos profesionales que le han apostado a analizar la paz en Colombia. Un país que lleva más de 60 años inmerso en la violencia se esperaría que la investigación para la paz fuera una prioridad en todas las disciplinas académicas, en todas y cada una de las universidades del país. Solo unas pocas facultades y universidades tienen programas en estudios de paz.

A diferencia de Paffenholz, creo que las iniciativas de la sociedad civil no son invitados de piedra y pueden tener un gran potencial en el esquema general de la construcción de la paz. Colombia tiene importantes iniciativas de la sociedad civil, y su aporte es innegable; pero tampoco se puede minimizar las debilidades y las críticas que necesitan ser analizadas con seriedad y ojo crítico. Pero por ahora no parece ser una prioridad. Lo urgente no deja tiempo para lo importante.

Fuente:
Caricatura: Leo. "Camino a la Paz" Abril 12, 2013.  http://leosatira.blogspot.com/search/label/Proceso%20de%20Paz